En el mundo del sonido en vivo, pocos debates generan tanta división como el de los sistemas activos vs. pasivos. Sin embargo, si analizamos la evolución del sector y miramos hacia el futuro, hay una conclusión cada vez más clara: el camino apunta hacia sistemas completamente activos, especialmente en entornos de gran formato.
Robert Scovill, Live Sound Market Manager de EAW, lo deja claro: si la industria continúa avanzando hacia sistemas de line arrays de banda completa y alta densidad, llegará un punto en el que los diseños pasivos dejarán de ser prácticos.

Los sistemas pasivos han dominado el refuerzo sonoro desde sus inicios. Sin embargo, ya en 1995, Meyer Sound introdujo el MSL4, uno de los primeros intentos de integrar amplificación dentro del recinto. Aunque innovador, su peso (más de 90 kg) y complejidad limitaron su adopción.
Durante años, la idea de amplificar cada transductor de forma independiente parecía inviable por costes, peso y logística. Pero todo cambió con la llegada de los line arrays, que transformaron completamente la industria.
Los primeros line arrays lograron mejorar la coherencia de fase, pero presentaban limitaciones en las altas frecuencias. Esto llevó al desarrollo de soluciones híbridas y, posteriormente, a tecnologías más avanzadas como las guías de onda isofásicas.
Sin embargo, el verdadero salto llegó con el concepto de densidad:
Este enfoque permite controlar con precisión la directividad y crear patrones de cobertura complejos. Pero también introduce una realidad inevitable: este nivel de control solo es viable con sistemas activos.

En 2012, EAW marcó un antes y un después con el lanzamiento de su tecnología ADAPTive, el primer sistema capaz de ofrecer un line array completamente activo y de banda completa.
Este sistema integra:
El resultado es un control sin precedentes sobre la cobertura vertical y el rendimiento del sistema.
No necesariamente. Sistemas como ADAPTive permiten trabajar tanto con audio analógico como con redes Dante, manteniendo siempre el control total del DSP.
La realidad es que la mayoría de sistemas profesionales actuales ya utilizan amplificación Class D, tanto en racks como en sistemas activos. Es una tecnología madura, eficiente y fiable.
En realidad, ocurre lo contrario. Los sistemas activos reducen la necesidad de complejos multicables de altavoz, sustituyéndolos por alimentación y red de datos más simples y eficientes.
Aunque cada recinto puede ser más pesado, el sistema completo suele ser más eficiente. Gracias a su mayor rendimiento, se necesitan menos cajas, reduciendo peso total, espacio en transporte y costes logísticos.
Los sistemas modernos permiten reconfiguración automática. En el caso de ADAPTive, el software puede compensar fallos en tiempo real sin afectar significativamente al espectáculo.
A nivel unitario, sí. Pero si analizamos el sistema completo (amplificadores, racks, cableado, transporte), los sistemas activos pueden resultar más rentables y ofrecer mayor rendimiento.
La tendencia es clara: a medida que aumentan las exigencias de precisión, cobertura y eficiencia, los sistemas activos se posicionan como la solución definitiva.
Como afirma Scovill:
“No es cuestión de si el futuro será activo, sino de cuándo.”
Con fabricantes como EAW liderando el desarrollo desde hace más de una década, y con una industria que sigue avanzando hacia sistemas más inteligentes, conectados y precisos, todo apunta a que los line arrays activos de alta densidad serán el estándar en los próximos años.